El miércoles habíamos reservado un coche para alquilarlo para el fin de semana. Nuestro destino sería Yosemite, un gran parque natural situado a 4 horas en coche de la ciudad de San Francisco.
Nos acostamos tarde, yo por la fiesta del día anterior y ellos por el concierto de jazz al que asistieron. Pero nos despertamos con ganas de hacer nuestro primer y único viaje en nuestra estancia en California.
Silvia fue la primera en coger el coche, ya que el alquiler estaba a su nombre por tener 25 años (nos salía más barato si lo conducía alguien de 25 años o más). Pero en pocos minutos Silvia decidió que no se atrevía a conducir un coche automático por primera vez en una ciudad en la que no conocía la carretera, así que Miguel Ángel se puso de conductor casi todo el trayecto de ida.
Las tortitas estaban buenísimas pero demasiadas tortitas para mí sola... Como siempre, no conseguí que el plato quedara vacío.
| Coche alquilado |
Vimos ciervos muy cerca de nosotros y alguna cascada, también lagos y mucha, mucha naturaleza, como no.
Se empezó a hacer de noche y la niebla llegó al parque. Niebla muy densa que se concentraba en algunos puntos del parque. Decidimos ir a ver las secuoyas en coche, ya que estaban muy lejos de dónde nos encontrábamos, pero al final fue imposible,empezó a nevar y habían tramos de niebla y curvas que dificultaban el camino, así que decidimos irnos sin ver las secuoyas.
| Hotel |
La verdad, es que del viaje hacia el hotel no me enteré nada ya que iba durmiendo durante todo el camino. Luego fue normal que una vez en el hotel me costará conciliar el sueño, pero la cmáda era tan cómoda que acabé rendida.
Sweet dreams.
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