sábado, 12 de noviembre de 2011

Costa de California


Nuestro viaje.
El sábado nos despertamos pronto para aprovechar el desayuno que nos entraba en el hotel. Como siempre, el desayuno resultó no ser muy variado, pero fue suficiente para recargar fuerzas y emprender el camino rumbo a Monterey.
Esta vez, fuí yo la que me animé a coger el volante del coche. Al principio le tenía pánico, un coche de apariencia tan nueva, y más grande de lo normal, pero luego me gustó eso de conducir por California como si lo hubiese hecho toda la vida.
Salimos del hotel situado en Salina y en una hora más o menos llegamos a la ciudad de Monterey. Aparcamos dónde pudimos y bajamos a ver el embarcadero. Había como una paseo de tiendas de comida y souvenirs, parecido al que hay en San Francisco, pero con mucha menos gente. Me gustó mucho el ambiente, cómo no. Si es que cada rincón de California me enamorada cada vez más.

En esta costa también habían muchísimos leones marinos, demasiados, muchos más que en el puerto de San Francisco. 
Estuvimos mirando los pequeños tours en ferri para ver ballenas, tiburones o delfines, que en esta época dell año se acercan mucho a la costa y es muy fácil verlos si dan una pequeña vuelta en ferri, adentrándote un poco en el océano. Pero la duración del recorrido de los ferris era de un mínimo tiempo de 4 horas y era imposible hacerlo ya que no sabíamos a que hora llegaríamos a San Francisco, ya que necesitábamos llegar antes de las 6 porque Silvia tenía su vuelo en dirección a España a las 20:00 pm, y de paso devolveríamos el coche antes de las 18:00 pm para no tener que pagar un parking por la noche (ya que está prohibido aparcar los coches en la calle durante la noche).


Después de estar un rato en el embarcadero reanudamos el viaje hacia San Francisco, cogiendo la autopista número 1, la más cercana a la costa.
Tras un rato de trayecto, llegamos a la playa de Santa Cruz, una playa muy bonita, como todas pero la única diferencia era que hay una feria permanente en la misma playa. Esta costa me impresionó mucho pero por la feria que nos impresionó mucho, pero debo decir que esta playa dejaba mucho que desear, por lo menos desde mi punto de vista.


Estuvimos durante un rato paseando y viendo la feria, hasta que decidimos irnos a comer, ¡por fin!


La comida china fue nuestra elección, y nos hartamos a comer en Santa Cruz. Más tarde, ya iríamos directos a San Francisco porque sino se nos haría muy tarde. De camino nos impresionó ver en alguna playa  los peligros de bañarse en la playa de California, entre ellos se especificaba la presencia de tiburones.
Eso es algo bastante importante en la costa de aquí. Es muy bonita de ver, pero como baño es ilegal y muy muy peligroso, en cualquier época del año, debido a las corrientes marinas de agua gélida, la posible presencia de tiburones y las gritas que hay en el mar que pueden sumergirte hasta muchos metros por debajo del nivel del mar, entre otras advertencias.
 De camino a la ciudad de San Francisco vimos la preciosa costa todo el tiempo y fue un camino muy ligero y agradable.


Llegamos justo a tiempo a la tienda de alquiler de coches para devolver el coche. Más tarde, acompañamos a Silvia hasta la estación de Muni (metro) y la verdad, es que ese momento no me gustó nada, tenerme que despedir de ella, que en tan poco tiempo habíamos estado tan unidas. Da la sensación que conoces mucho a una persona y de repente tiene que irse. Al fin y al cabo sabíamos desde un principio que a las personas que conoceríamos, eran tan solo pasajeras. Pero fastidia.


Bueno, después de toda la tristeza del mundo al despedirnos de Silvia, nos fuimos a casa a cenar y a descansar después de haber pasado 2 días de viaje por California.




Sweet dreams.

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