lunes, 14 de noviembre de 2011

Fisherman's Warf

El lunes no sería un día demasiado ajetreado ya que lo queríamos dedicar a ir otra vez a Chinatown. 
Típico autobús escolar
Por la mañana, fuimos a clase como siempre, pero esta vez era el último Lunes que pasaríamos en la escuela, y eso, a Desi y a mi, nos entristecía muchísimo. Cada vez que la miraba estaba triste y de un modo u otro, me sentía igual que ella. 
La mañana acabó rapidísimo. Ni me daba cuenta de cómo iban pasando las horas en clase, ya ves tu, toda la vida sin querer ir a clase y esperando la hora de salir para irme a casa y aquí todos los días quiero ir a clase a hablar con mis compañeros y a aprender a pasos agigantados el idioma y muchas cosas más.
Cuando llegué a casa (a la residencia), me conecté un poquito al ordenador (como cada día antes de comer) y minutos más tarde subí a comer. Sólo estaba Miguel en la cocina, ya que Desi se había ido a comprar ropa para un amigo que se la había pedido de una tienda en cncreto, y le quedaban pocos dñias para buscarla y comprarla, así que Miguel y yo estuvimos comiendo y decidimos ir a pasar la tarde en Chinatown, para comprar los últimos souvenirs ("MIS últimos souvenirs" -mejor dicho, porque él no se va hasta el 1 de diciembre). Ya lo teníamos decidido.
Antes de salir del comedor/cocina entró Raúl, un chico que llegó nuevo la semana pasada a la escuela, y que también da la casualidad que vive en la misma residencia que nosotros, así que le propuse que se viniera él y otra chica que había entrado con él en el comedor y cambiábamos un poco el plan. Iríamos a Fisherman's Warf, que es el paseo del puerto en el que hay muchas tiendas y es muy turístico, así aprovecharíamos para que ellos que no conocían aún muy bien la ciudad, visitaran el embarcadero y vieran los leones marinos.


Decoración cafetería en Fisherman's Warf
Así fue. Paseamos por Fisherman's Warf y fue curioso porque Miguel nos hizo entrar en un local que era como una heladería/cafetería rara la cual estaba toda completamente adornada como si de una jungla se tratase. Me encantó esa cafetería y ojalá me hubiera dado tiempo de tomarme algo allí, pero solo entramos para verla y hacer algunas fotos. Espectacular y muy, pero que muy original.


Después de estar un buen rato por allí, decidimos volver a casa, y pasamos antes por la tienda MAC.
Más tarde, fuimos directos a la resi. A cenar viendo la tele en la sala de la televisión y luego a dormir.


Good night!


El humo que sale de las alcantarillas en las pelis... ES CIERTO!



domingo, 13 de noviembre de 2011

Al Zoo

El domingo, fuimos a pasar el día al zoológico. 
Resultó ser incómodo, bastante incómodo para mí. No me gustó para nada; ni los animales metidos en jaulas demasiado pequeñas, ni su apariencia. Sí que es verdad que desde que tengo uso de razón no recordaba haber tenido a los animales tan cerca, pero no me gustó en el lugar en el que se encontraban.







 Después de visitar el Zoo de la ciudad, fuimos a ver un ratito la playa, ya que estaba justo al lado del zoológico y más tarde fuimos a casa.
 :)

sábado, 12 de noviembre de 2011

Costa de California


Nuestro viaje.
El sábado nos despertamos pronto para aprovechar el desayuno que nos entraba en el hotel. Como siempre, el desayuno resultó no ser muy variado, pero fue suficiente para recargar fuerzas y emprender el camino rumbo a Monterey.
Esta vez, fuí yo la que me animé a coger el volante del coche. Al principio le tenía pánico, un coche de apariencia tan nueva, y más grande de lo normal, pero luego me gustó eso de conducir por California como si lo hubiese hecho toda la vida.
Salimos del hotel situado en Salina y en una hora más o menos llegamos a la ciudad de Monterey. Aparcamos dónde pudimos y bajamos a ver el embarcadero. Había como una paseo de tiendas de comida y souvenirs, parecido al que hay en San Francisco, pero con mucha menos gente. Me gustó mucho el ambiente, cómo no. Si es que cada rincón de California me enamorada cada vez más.

En esta costa también habían muchísimos leones marinos, demasiados, muchos más que en el puerto de San Francisco. 
Estuvimos mirando los pequeños tours en ferri para ver ballenas, tiburones o delfines, que en esta época dell año se acercan mucho a la costa y es muy fácil verlos si dan una pequeña vuelta en ferri, adentrándote un poco en el océano. Pero la duración del recorrido de los ferris era de un mínimo tiempo de 4 horas y era imposible hacerlo ya que no sabíamos a que hora llegaríamos a San Francisco, ya que necesitábamos llegar antes de las 6 porque Silvia tenía su vuelo en dirección a España a las 20:00 pm, y de paso devolveríamos el coche antes de las 18:00 pm para no tener que pagar un parking por la noche (ya que está prohibido aparcar los coches en la calle durante la noche).


Después de estar un rato en el embarcadero reanudamos el viaje hacia San Francisco, cogiendo la autopista número 1, la más cercana a la costa.
Tras un rato de trayecto, llegamos a la playa de Santa Cruz, una playa muy bonita, como todas pero la única diferencia era que hay una feria permanente en la misma playa. Esta costa me impresionó mucho pero por la feria que nos impresionó mucho, pero debo decir que esta playa dejaba mucho que desear, por lo menos desde mi punto de vista.


Estuvimos durante un rato paseando y viendo la feria, hasta que decidimos irnos a comer, ¡por fin!


La comida china fue nuestra elección, y nos hartamos a comer en Santa Cruz. Más tarde, ya iríamos directos a San Francisco porque sino se nos haría muy tarde. De camino nos impresionó ver en alguna playa  los peligros de bañarse en la playa de California, entre ellos se especificaba la presencia de tiburones.
Eso es algo bastante importante en la costa de aquí. Es muy bonita de ver, pero como baño es ilegal y muy muy peligroso, en cualquier época del año, debido a las corrientes marinas de agua gélida, la posible presencia de tiburones y las gritas que hay en el mar que pueden sumergirte hasta muchos metros por debajo del nivel del mar, entre otras advertencias.
 De camino a la ciudad de San Francisco vimos la preciosa costa todo el tiempo y fue un camino muy ligero y agradable.


Llegamos justo a tiempo a la tienda de alquiler de coches para devolver el coche. Más tarde, acompañamos a Silvia hasta la estación de Muni (metro) y la verdad, es que ese momento no me gustó nada, tenerme que despedir de ella, que en tan poco tiempo habíamos estado tan unidas. Da la sensación que conoces mucho a una persona y de repente tiene que irse. Al fin y al cabo sabíamos desde un principio que a las personas que conoceríamos, eran tan solo pasajeras. Pero fastidia.


Bueno, después de toda la tristeza del mundo al despedirnos de Silvia, nos fuimos a casa a cenar y a descansar después de haber pasado 2 días de viaje por California.




Sweet dreams.

viernes, 11 de noviembre de 2011

YOSEMITE National Park

El fin de semana iba a ser emocionante. Y lo fue.
El miércoles habíamos reservado un coche para alquilarlo para el fin de semana. Nuestro destino sería Yosemite, un gran parque natural situado a 4 horas en coche de la ciudad de San Francisco.
Nos acostamos tarde, yo por la fiesta del día anterior y ellos por el concierto de jazz al que asistieron. Pero nos despertamos con ganas de hacer nuestro primer y único viaje en nuestra estancia en California.
Silvia fue la primera en coger el coche, ya que el alquiler estaba a su nombre por tener 25 años (nos salía más barato si lo conducía alguien de 25 años o más). Pero en pocos minutos Silvia decidió que no se atrevía a conducir un coche automático por primera vez en una ciudad en la que no conocía la carretera, así que Miguel Ángel se puso de conductor casi todo el trayecto de ida.


El trayecto se me hizo bastante ameno. Cuando nos quedaba una hora de camino, decidimos parar en algún barecillo de estos que suelen estar perdidos entre las montañas, vamos que lo que buscábamos era comer tortitas en un lugar típico americano como una cafetería en el centro de la nada. Y lo encontramos.
Las tortitas estaban buenísimas pero demasiadas tortitas para mí sola... Como siempre, no conseguí que el plato quedara vacío.


Continuamos el recorrido en direccion al gran parque Yosemite, un bonito bosque en el cual puedes ver secuoyas, ciervos, bonitas cascadas... Y osos (por la noche), ya que hay carteles en los que te advierte que no dejes nada de comida ni de envoltorios a la vista en el coche porque los osos podrían entrar (todo esta advertencia acompañada de una foto real de un oso entrando en un coche). Mejor no pensarlo.


Cuando entramos en el parque nos dimos cuenta que tal vez sería un poco difícil, ya que había algo de nieve, y mi profesora me había dicho dñias antes que tuviese cuidado porque el tiempo anunciaba nieve por la zona de Yosemite.
Coche alquilado
Una vez estando ya en el parque de Yosemite, volvimos a comer, pero ahora la comida que habíamos preparado en casa para el viaje. Más tarde fuimos a pasear, pero es IMPOSIBLE recorrerlo todo en 4 horas, por lo menos haría falta una semana... Mínimo.


Vimos ciervos muy cerca de nosotros y alguna cascada, también lagos y mucha, mucha naturaleza, como no.
Se empezó a hacer de noche y la niebla llegó al parque. Niebla muy densa que se concentraba en algunos puntos del parque. Decidimos ir a ver las secuoyas en coche, ya que estaban muy lejos de dónde nos encontrábamos, pero al final fue imposible,empezó a nevar y habían tramos de niebla y curvas que dificultaban el camino, así que decidimos irnos sin ver las secuoyas.
Hotel
Nuestro próximo destino era el hotel que habíamos reservado dos días antes por internet. El hotel estaba situado en un pueblecito cerca de la costa de Monterey.
La verdad, es que del viaje hacia el hotel no me enteré nada ya que iba durmiendo durante todo el camino. Luego fue normal que una vez en el hotel me costará conciliar el sueño, pero la cmáda era tan cómoda que acabé rendida.


Sweet dreams.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Funny...

El jueves empezó como un día normal. Despertarse a las 7:30, desayunar a las 8:00, estar en la puerta de la residencia esperando a Desi y Silvia a las 8:45 y llegar a clase a las 9:00.
Pero el día fue transcurriendo cada vez con mayor intensidad. 
Cuando llegué a clase, la profesora decidió que sería un día de los que no se olvidan. Al principio empezamos corrigiendo los deberes pero mas tarde la profesora ideó un juego en el cual dos equipos ganaban puntos localizando ciudades al azar en un enorme mapa situado en la pared. Cada equipo debía escoger una persona para cada turno y ayudarle para que encontrara la localización correcta. Fue muy divertido.
Después del primer patio ideó otro juego en el cual dos representantes de cada equipo debían sentarse de espaldas a la pizarra, y la profesora escribía palabras al azar en la pizarra y teníamos que conseguir que el representante de nuestro equipo adivinara la palabra sin verla, tan sólo con nuestras explicaciones en inglés y nuestros gestos. La verdad es que el jueves fue el mejor día en clase que he pasado. Nos reíamos de los gestos que hacíamos y las trampas iban por los aires... Estuvo chulísimo, y a mi parecer, hizo que confiáramos más y que nos conociéramos más entre todos.
Mi clase


Sopa de marisco,
 típica de San Francisco
Fish and chips
Cuando acabaron las clases, quedamos el grupo de españoles para ir a comer a Fisherman's Warf, concretamente al Pier 39, dónde hay una especie de centro comercial abierto en el mismo embarcadero. Nos reímos mucho y nos lo pasamos genial.


Choco y pastelito
en China Town
Por la tarde, Silvia y yo nos fuimos de nuevo a recorrer las calles de Chinatown, en busca de souvenirs. La verdad es que compramos demasiadas cosas, pero necesarias para llevarse. Se nos hizo de noche, como siempre,( aquí anochece a las 17:00 pm) peor aún así decidimos pasar por una pastelería china antes de decidirnos a ir a casa. Nos tomamos un chocolate caliente (hirviendo, mejor dicho), el cual nos sentó de maravilla, por lo menos a mí.




Por la noche, en mi misma residencia, en la 6ª planta se "celebraba" la despedida de un compañero de mi clase japonés, Hiroshi, con una cena. Me cae genial y es muy activo, y está como una cabra. 
Con Hiroshi
La fiesta transcurrió muy tranquila y divertida a la vez. En la fiesta no estaban ni Desi, ni Silvia, ya que se habían ido a un concierto de jazz. Por lo tanto, estaba yo sola de españolas, y en parte me gustó porque tuve que mantener conversaciones en inglés para poder hablar con todos. Estuvimos de risas hasta que se hizo la hora del cierre de la 6ª planta, que es a las 23:00 pm.


                                         
En la fiesta
  :)

miércoles, 9 de noviembre de 2011

BEACH

El miércoles acudimos a clase, como siempre. Más tarde comimos en la escuela, ya que nos habíamos preparado tappers (¿está bien escrito?) para no tener que volver a ir a casa para comer.
Por fin, fuimos a ver Lombard Street, la famosa calle de San Francisco, que por motivo de tener tanta pendiente, tuvieron que hacerla en forma de zig zag. Esta calle es una auténtica preciosidad, la verdad. En cualquier época del año, las flores que adornan esta calle están listas para los turistas que las visitan.








Después de haber disfrutado de la famosa Lombard Street, nos dirigimos a coger un autobús en dirección a la playa. Con un poco de suerte pillaríamos justo la puesta de sol.
Sin palabras. Volvería a ir todos los días para verlo. Es incríble, de verdad. Solo pondré fotos, para que sepáis de lo que hablo. Me hice miles de fotos.

Yo








Un surfer y yo




martes, 8 de noviembre de 2011

JAPANTOWN

El Martes, aprovechamos el día, después de haber ido a clase, para visitar el famoso barrio de Japantown, dónde (supuestamente) la comida está mucho más barata que en el resto de la ciudad.


Tal vez fuera porque me lo esperaba mucho más espectacular, pero no me gustó mucho el barrio. Parecía más limpio que China town y mucho más espacioso, pero aún así no me teletranportó, como lo hizo China town. 
Aprovechamos para probar la comida japonesa, que es totalmente diferente a la comida china. 


Resultó que está comida, por lo menos para mí, es muy extraña, y no la disfruté. Me pedí un menú, que parecía normalito, pero me trajeron una sopa (como sopa cubierta) llena de ingredientes que no sabía lo que eran; un bol de arroz que estaba cubierto por pescado crudo, el cual le daba un toque extraño al arroz que estaba debajo; y unos pinchitos de carne, la cual estaba bastante cruda también. Como ya he dicho, no me gustó. Pero tenía que probarlo, y dónde mejor que en el barrio japonés de San Francisco.





:)